Oportunidad a la vista.

In Consejería by PAALeave a Comment


Hace unos días escribí que el mercado parecía haber “comprado” la idea de un alza de tasa el próximo 21 de septiembre. Asimismo, señalé que probablemente también se ha admitido que un alza de 25 pb no es algo fuera de lo normal y que, en consecuencia, el comportamiento de los diferentes mercados regresó a algo más acorde al momento y la información disponible. También señalé que más que en los mercados accionarios, el efecto de la expectativa de un alza de la tasa, se presentaba en los mercados cambiarios.

Algo interesante de señalar –me parece– es que los cambios en el mercado global de divisas se empezaron a presentar desde el pasado 18 de agosto, a raíz de la publicación de la minuta de la junta de la Fed del 26–27 de julio y no después de la reunión de Jackson Hole del viernes pasado, cuando entre la frase de Janet Yellen –que mencioné en la Consejería del lunes pasado– y los comentarios de otros funcionarios de ese banco central, aumentó la temperatura alrededor del tema.

Por lo pronto, las operaciones de los futuros sobre la tasa de fondos federales, señalan que la probabilidad de un alza de 25 pb para el 21 de septiembre es de 24%. Como sabemos estas probabilidades cambian a cada rato –de hecho, lo hacen varias veces al día–, pero en los días recientes han estado alrededor del nivel mencionado.

Así, el dólar, medido por el índice $USD, se apreció casi 4% del 18 de agosto a la fecha; consecuentemente el euro y el yen se depreciaron alrededor de 2% y el peso mexicano, desde el 16 de agosto, lo hizo en 5%. Como se puede ver, el alza de la tasa y en principio, la expectativa de ello, es algo que afecta en todos lados. Desde luego, el efecto en las monedas emergentes suele ser mayor.

Pero no sólo es en las divisas en donde el impacto de la expectativa de alza se muestra. Las materias primas reaccionan al respecto. El índice BCOM, de Bloomberg, ha bajado -5.8%, encabezado por el petróleo que lo ha hecho en -5.3%, ayudado quizá por la idea no muy firme, de que en septiembre la OPEP decida hacer algún recorte de su producción, en un momento donde todos tratan de mantener su posición en el mercado.

Por su parte, los mercados accionarios de los países emergentes, al menos las acciones que forman parte del índice EMM (de la familia MSCI –Morgan Stanley Capital Index–) han bajado -2.7% en el periodo que he referido y el IPC mexicano desde su máximo histórico en 48,956, lo ha hecho en igual proporción. El S&P 500, en estos días, no ha variado, para todo fin práctico.

De tal modo, como resulta evidente, el alza de la tasa de interés de la Fed, no deja títere con cabeza. Afecta a todos los mercados, en todos lados, a unos más, a otros menos. Y lo seguirá haciendo, aunque como he dicho, creo que no demasiado. Y si es así, se presenta un momento táctico interesante. Me refiero a que en las próximas semanas seguirá habiendo presión bajista en los mercados accionarios y los tipos de cambio distintos al dólar tenderán a depreciarse, pero al final, creo que no habrá daño mayor. Por lo tanto, creo que se abrirá una oportunidad de corto plazo, para que se presente un alza.

Claro que como siempre, existe un tramo de riesgo negativo. Pero parto de la base de que después de un alza de 25 pb, todo lo demás seguirá más o menos igual. Sé que no se está en el mejor de los momentos en la economía global, pero creo que tampoco en el peor, al menos a juzgar por lo que los mercados accionarios han hecho entre enero pasado y ahora. Valga decir que la tendencia alcista que se ha construido en los meses anteriores, permanece.

Sé también que mucho de esto tiene que ver con la baja tasa de interés prevaleciente en el mundo, cosa que en general, va a continuar, por lo que pienso que puede valer la pena incrementar la posición de riesgo. Y si se hace, entonces hay que aguantar las bajas, porque seguro las habrá hasta un rato después del alza de la tasa, “if any”. Ofrezco darle seguimiento al tema.

Suerte.

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