Revaluando a Jackson Hole.

In Consejería by PAALeave a Comment


Después de la reacción de los mercados el viernes pasado, al arranque de la semana, parece que volvieron a la “normalidad”. Me refiero a que los mercados accionarios tuvieron un alza ligera y los tipos de cambio permanecieron más o menos en el nivel de cierre del viernes pasado. Si bien el sentimiento respecto de lo que puede ocurrir con la tasa de interés sigue siendo el mismo, es decir, que registren un alza en septiembre, quizá se le está dando la dimensión que le corresponde.

En primer lugar, porque no deja de ser una posibilidad y además, porque si se va a registrar un alza de tasa, como escribí recientemente, sería de 25 pb, lo que en realidad no representa demasiado en términos de la política monetaria en Estados Unidos y menos aún respecto de la condición global de esta asignatura.

Como siempre, además, un evento de la economía no significa necesariamente que es malo y más aún, malo para todos. Me refiero a que al menos en el caso del sector bancario, un alza de tasas implica la posibilidad de restablecer paulatinamente el margen financiero, que como sabemos se ha cerrado por el bajo nivel de tasas, poniendo en riesgo no sólo la rentabilidad de las empresas bancarias, sino su estabilidad.

La situación anterior no es un tema menor, pues al final, como he comentado en este espacio, las tasas tan bajas como las de ahora, desincentivan el ahorro y esto a la postre, reduce la capacidad de dar crédito, que es el flujo que mantiene viva a la economía. Lo que vemos todos los días en los resultados de los mercados son saldos de la operación. El crédito, es flujo y los negocios y la economía, funcionan con flujo.

Así, por el momento, muchas cosas están por verse en el terreno de lo que pase con la tasa de interés. La impresión que tengo es que, como lo he compartido con usted, amigo lector, no pienso que cambie en mucho el dinamismo de la economía estadounidense que ciertamente, no está tan bien como se puede pensar. Una cosa es que sea la economía desarrollada que tiene crecimiento estable, y otra que esté operando en buena forma.

Me refiero a que la tasa de crecimiento no se ha podido sostener a un ritmo que señale en dirección de que alcance un crecimiento anual de 2%, que es un punto medio en las estimaciones que existen entre analistas e instituciones como la Fed y el FMI. De hecho, el PIB del 2° trimestre, en su segunda revisión, publicada el viernes –un tanto minimizada por el tema de Jackson Hole–, registró un crecimiento de 1.1%, ligeramente inferior al 1.2% de la primera revisión, después del 0.8% del 1er trimestre.

La estructura básica del PIB estadounidense se mantiene en lo general. El consumo sigue a tambor batiente y de hecho su crecimiento se revisó al alza, de 4.2% a 4.4% entre una revisión y otra. Pero la inversión, continúa con tasas negativas por tercer trimestre consecutivo; la tasa continúa siendo de -9.7% y tarde o temprano se reflejará en el crecimiento, como ya lo está haciendo en la productividad. Las exportaciones, por su parte, redujeron su ritmo de crecimiento de 1.4% a 1.2%. El gobierno, como agente económico, si bien no cuenta mucho, tiene tasa negativa de crecimiento en el orden de -1.5%.

En México se publicó ayer la tasa de desocupación nacional al mes de julio, que resultó en 4.01%, manteniéndose en el mismo nivel que ha mostrado en los primeros dos trimestres del año. Las cifras desestacionalizadas muestran una situación similar. El dato de julio fue de 3.8%, que es menor al dato promedio del 1er semestre del año, que fue 4.1%.

Si bien los datos no son malos (es el mejor nivel en los pasados cinco años), dan la impresión de haber llegado a un nivel difícil de superar, lo que me parece que es lo normal –en cualquier economía. Habrá que pensar en la posibilidad de un repunte en la desocupación, dada la posibilidad de un ritmo menor de crecimiento económico en el segundo semestre y si es así y la inflación aumenta, entonces el consumo interno, que ha sido el sector más dinámico en los pasados dos años, puede reducir la tasa de crecimiento general.

Suerte.

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