Poco que decir del G-20 y “Godzilla” en problemas.

In Consejería by PAA1 Comment


Las decisiones globales están subordinadas a los objetivos y propósitos individuales.Pedro Alonso
  • Diagnóstico de corto plazo incorrecto, tanto en México como en Japón.
  • Esperemos que el diagnóstico de largo plazo sea mejor.

Voy a ser breve en el tema del G-20 que en la Consejería de ayer ofrecí comentar. En primer lugar porque usted probablemente ya tiene información y en segundo, porque no hay mucho que decir al respecto.

Las reuniones del G-20 arrancaron en 2008 cuando al planeta la crisis económico–financiera amenazaba con ponerlo en “artículo mortis”. En la reunión de 2009 se tomaron decisiones y se ejecutaron acciones que impidieron el desastre, aunque como sucede al aplicar medidas extremas, se incurrió en riesgos que con el paso del tiempo salen a la superficie y cobran su cuota. Eso es lo que estamos viendo en regiones como Europa y en países como Japón, China e incluso Estados Unidos. El elevado endeudamiento de los gobiernos y en consecuencia su limitada capacidad de maniobra en el tema fiscal, son parte de los efectos de aquellas decisiones.

Después, las reuniones del G-20 han carecido de la fuerza que uno supone deben tener los eventos que reúnen a los líderes de las mayores economías del mundo, que por añadidura casi obvia, detentan el poder político y militar, más allá de cómo lo usen o cómo resuelvan sus problemas domésticos.

Así, en esta ocasión el G-20 se topa con un planeta en el que la recuperación económica es frágil y desigual y en el que se enfrentan posturas sobre los caminos que deben seguirse para alcanzar un mejor desempeño en el corto plazo, en tanto las reformas estructurales que se requieren en muchas regiones se llevan a cabo, se ponen en marcha y eventualmente dan resultados.

La idea que se expuso desde la primera reunión de este año (en abril) de llevar a cabo acciones para agregar 2.1% de crecimiento al PIB mundial entre ahora y el 2018, sigue siendo un buen propósito, pero las mecánicas necesarias para llegar a ello aún no son claras. Para alcanzar tal meta todos tendrían que tener los recursos necesarios para hacerlo y estar dispuestos a ir en esa dirección. Pero esta decisión “global” está subordinada a la problemática individual y a los compromisos o ambiciones que los mandatarios que se reúnen en estas ocasiones tienen como prioridad. No hay mucho más qué decir del G-20, por ahora.

La noche del domingo conocimos de la caída de la economía de Japón en el tercer trimestre; fue del -1.6%. Como suele decirse, “técnicamente” entraron en recesión ya que acumularon dos trimestres seguidos con números negativos en su crecimiento (en el segundo trimestre la caída fue de -7.3%) y en buena medida esto explica la decisión que conocimos dos semanas atrás cuando anunciaron el reforzamiento de las medidas de estímulo a la economía que conocemos como las “Abenomics” y que tuve oportunidad de comentar en este espacio el pasado lunes 3 de noviembre.

Y sí, “Godzilla” está en problemas. Y dada su dimensión, añade problemas a la economía global. Es claro que la deflación es un fenómeno muy complejo y difícil de revertir, pero además Japón enfrenta otros dramas –que al final son parte del mismo “bicho” – como son un enorme endeudamiento gubernamental (la relación deuda soberana/PIB, es alrededor de 240%), un déficit fiscal de 8% y una población envejecida que demanda sus pensiones y no aporta a la creación de riqueza. La bronca es grande… para todos.

En la instrumentación de las “Abenomics” creo hubo un error similar al que se cometió aquí en México con las reformas estructurales: los impactos negativos de corto plazo desgastan los eventuales beneficios de mediano y largo plazo que se tienen que sobre ponderar para explicar las decisiones tomadas, con lo que de entrada, se erosionan sus posibles beneficios.

Aquí se tomaron medidas fiscales que contrajeron al consumo y que no han podido compensarse con medidas de gasto e inversión gubernamental (if any), a pesar de haber incurrido en déficit fiscal –lo que continuará por unos años más, esperando que funcione– y que hicieron impacto en las decisiones de inversión del Sector Privado. En Japón, se aumentó el impuesto a las ventas de 5% a 8% y el resultado es el que conocemos, lo que muy probablemente haga que el segundo aumento, programado para octubre de 2015, sea pospuesto por un rato largo. En ambos casos lo que se hizo no pudo ser soportado por la economía.

Ni hablar de las consecuencias políticas –en Japón– que seguramente habrá. Dado que tienen un régimen de democracia parlamentaria, quizá convoquen elecciones anticipadas para tratar de mantener a Shinzo Abe en el poder, aprovechando la habitual fragmentación de la oposición y tratando de vender que las cosas estarían peor sin las “Abenomics”. Habrá que ver. Ojalá funcionen.

Suerte.

Comments

  1. MARCOS ROSILES

    En pocos meses anteriorse comentó en noticias, en algún díario, que México y Francia habpan subido impuestos, Japón al contrario. Derivado de lo anterior, se veía a un Japón en crecimiento y a un México y Francia al contrario.
    Hoy vemos en primera plana la noticia de Japón y no la de México y Francia (J, M y F en lo sucesivo).
    Ya en los 70’s J combatió la crisis, determinando no endeudarse. Medicina amarga de 5 años en recesión, pero salieron a favor.
    Endeudarse -y no importa el nombre de los “instrumentos” es endeudarse, y trae a la larga cobro de factura con intereses. Nuestro gobierno no esta diciendo una y otra vez cuan mal vamos, esto cuando sale la Secretaria de Sedesol a decir que ha dado becas por aqui y ayudas por alla. ¿Es rico o en vías de enriquecerse un país que cada vez necesite en mayor medida del asistencialismo? No

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