Mientras haya un alza…

In Consejería by PAALeave a Comment


Quizá usted recuerde, amigo lector, cuando el año pasado usé en algunas ocasiones una especie de argumento de por qué la tasa de interés en Estados Unidos no tenía por qué subir: la tasa al alza, no ayuda al crecimiento, fortalece al dólar, lo que deriva en encarecimiento de las exportaciones y el abaratamiento de las importaciones y esto, presiona la inflación a la baja. Al final del año, la tasa de interés subió 25 pb y desde entonces, no ha vuelto a subir. Hoy, la argumentación puede ser válida nuevamente.

Lo anterior me hace pensar que la decisión de entonces, por parte de la Fed, si bien pudo responder a las condiciones de la economía, también pudo estar en función de cumplir con las expectativas del mercado, que había “comprado” la posibilidad del inicio de la “normalización” de la política monetaria. Desde luego que la Fed no contaba con que, al iniciar el presente año, la expectativa de una caída importante de la economía global, se iba a instalar en la mente del mercado y vimos una baja de alrededor de 13% en mes y medio. Desde entonces la trayectoria en general, ha sido alcista.

A mí no me cabe duda de que la Fed continúa pensando que hay que “normalizar” la política monetaria, pero quizá también piensa que tal idea tiene que ajustarse a las condiciones prevalecientes. Y eso significa que, alrededor del mundo, las condiciones económicas han impuesto la necesidad de mantener una política monetaria relajada, lo que ha derivado en tasas de interés históricamente bajas. Por lo que toca a Estados Unidos, el crecimiento no es del todo estable y la inflación ha mostrado resistencias a la baja dados los precios de la energía, como describí en la Consejería del miércoles pasado.

Así las cosas, es posible que, en los mercados, a diferencia de lo que ocurría a finales del año pasado, la expectativa sea en el sentido de que la tasa de interés no tiene por qué subir y por lo tanto, que la “normalización” de la política monetaria, no tiene que significar necesariamente un alza de tasas constante.

Quiero pensar, por otra parte, que en los pasados meses surgieron eventos un tanto inesperados que detuvieron la decisión de la Fed para subir la tasa, como fue el dato del empleo de mayo y el “Brexit”, en junio y que después del dato de inflación de julio y el desempeño económico del 2° trimestre, quizá no estén del todo convencidos de decidir por un alza de la tasa en septiembre. Asimismo, la lectura de la minuta de la Fed publicada ayer, me hace sentir que no son proclives a correr el riesgo de que el precio del petróleo suba lo suficiente para impulsar los precios de la energía y con ellos, tener un escenario inflacionario que se acerque más al objetivo de 2.0% anual.

Pero más allá de lo que yo piense y diga, los mercados tomaron su decisión desde principios del año y por lo pronto, no muestran un cambio de opinión importante. Además, han recibido el apoyo del petróleo que durante el mes ha subido 23% y el Brent, se ha vuelto a colocar por arriba de los 50 dpb, resolviendo con decisión la tendencia de baja que tuvo en junio y julio. No hay que olvidar que el petróleo ha sido la fuerza guía del mercado durante el año y que recientemente ha tenido dos motivos para el impulso alcista.

Uno es la especulación que ha surgido sobre la posibilidad de una reducción de la oferta por parte de la OPEP, cosa que podría confirmarse –o no– en una eventual reunión “informal” en septiembre. Por su naturaleza, esta condición puede cambiar la trayectoria de los precios súbitamente. El otro elemento que impulsa al petróleo al alza, al menos en los mercados financieros –lo que vemos en los mercados son operaciones financieras, no físicas– es la tasa de interés baja, que tiene dos efectos: uno es abaratar las transacciones, que en su gran mayoría se hacen con financiamiento. Otro, es que la tasa baja debilita al dólar que, a su vez, “abarata” a las materias primas, incluido el petróleo.

Como he comentado varias veces, la trayectoria alcista de los mercados no deja muchas dudas. Tiene que ver con la liquidez, las tasas bajas, la búsqueda de rendimientos y con que los riesgos que se veían a principios del año no han incrementado su virulencia y nada se ha derretido, como quizá en un momento dado pudo pensarse. De tal modo, la regla sigue siendo válida: en una tendencia alcista, cuando los mercados bajan, es para comprar, no para salir corriendo.

Suerte.

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