“Todo aquel que haga preguntas sobre el futuro, tendrá que conformarse con respuestas relativas”. Ray Bradbury

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Mi comentario en la Consejería de ayer sobre el comportamiento de la inflación en Estados Unidos y su relación con la postura de la Fed respecto de la tasa de interés, se vio validado de alguna manera, al publicarse la minuta de la reunión de política monetaria de ese banco central, del pasado 27 de julio. Como siempre, la lectura de las minutas de los bancos centrales, es ilustrativa de lo que en tales entidades se piensa, sin dejar de ser un tanto crípticas.

En el caso de la minuta publicada ayer, se trasluce una división de opiniones entre los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus iniciales en inglés), que considero normal y sana respecto de cuándo tiene que llevarse a cabo el segundo movimiento de alza de la tasa de interés de fondos federales –la tasa de referencia en Estados Unidos–, así como una preocupación por la baja inflación, que supongo se ve por lo menos mantenida después de los datos del miércoles.

La percepción que generó la lectura de la minuta –en mí y creo que en muchos–, es que la Fed tiene una postura más proclive a tener prudencia para decidir sobre un siguiente movimiento, que prisa por hacerlo. Desde luego esto no significa que se haya descartado en definitiva la posibilidad de alza en septiembre, entre otras cosas porque aún la fecha está un tanto lejana (el próximo día de reunión para decidir sobre la tasa es el 21 de septiembre) y por lo menos faltan un dato de empleo y otro de inflación más, antes de llegar a ese momento, más todo lo demás, incluyendo lo que no es estrictamente información económica y lo que pueda ocurrir fuera de los Estados Unidos.

Y sí, como usted seguramente se da cuenta, amigo lector, tomar decisiones sobre estos temas no es cosa fácil, básicamente porque no existe un guion, al menos no como muchos piensan, en el ámbito de la economía. Además, porque hay elementos que influyen en las decisiones de política económica, que son prácticamente imposibles de pronosticar en su dimensión y en su impacto en los mercados y desde luego, porque la economía y la política se entrecruzan y esto es algo que nadie puede ignorar. En estos territorios, nadie puede presumir de pureza.

Pero considerando lo anterior, hay que tener una postura y actuar en consecuencia. Y en este sentido creo que hay que tomar en cuenta algo que en el pasado reciente ha dicho Janet Yellen en varias ocasiones: es más importante la tendencia que el “timing”, en esto de la dirección de la tasa de interés. Así, me parece un tanto inútil tratar de insistir en tratar de adivinar cuándo será la fecha en que subirá la tasa de interés. Asimismo, me parece más importante e interesante especular sobre lo que puede ocurrir con la tasa de interés, digamos, en los siguientes doce meses.

La pregunta al final, creo que es: ¿Por qué tendría que subir la tasa de interés en Estados Unidos? Y si sube: ¿Cuánto tendría que subir y cómo? Desde luego que las respuestas no son fáciles y menos aún, absolutas. Como dice Ray Bradbury (¿Lo recuerda; lo ha leído?), quien hace preguntas sobre el futuro, tiene que conformarse con respuestas relativas. Pero algo que sí puedo decir, es que creo que el alza de la tasa de interés cuando sea que suba, será pequeña. De hecho, la Fed lo ha dicho en sus términos: el alza será gradual y poco profunda (“shallow”, es el término que han usado).

De tal suerte y considerando que en general en el planeta hay un ambiente de política monetaria relajada, por las condiciones de la inflación y el crecimiento, así como por el estado de estas dimensiones en los Estados Unidos, creo que pensar que la tasa en los siguientes seis meses pueda subir si acaso 25 pb, no es descabellado. Y si esto fuera así, ¿Qué cambia en la economía global? Creo que básicamente, nada. Al menos no para empeorar las cosas.

La percepción de que la tasa no subirá demasiado, ni demasiado rápido, creo que está presente desde principios de este año. El comportamiento de los mercados así lo indica. Las bolsas han subido, las materias primas también, la curva de tasas se ha “aplanado” y el dólar en los mercados internacionales ha bajado alrededor de 5%. Todo esto, Trump y Brexit de por medio. Ofrezco seguir con el tema mañana.

Suerte.

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