Momento de decisión

In Consejería by PAALeave a Comment


Los mercados siguen subiendo y tanto el S&P 500 como el IPC llegaron a la parte baja de las zonas que mencioné en la Consejería del miércoles pasado, como posibles resistencias. La mención de “posibles” se debe a que no hay referencia, toda vez que los índices han estado marcando en los días recientes nuevos máximos históricos, así que habrá que esperar por una baja, para tener aunque sea de forma temporal, una resistencia visible.

Los niveles que señalé fueron en función de trayectorias probables –de corto plazo– con líneas de tendencia que he venido usando desde momentos distintos y que ahora, coinciden en sus trayectorias. Por eso usé rangos y no puntos. En el caso del S&P 500 fue el de 2,170/2,180 y en el del IPC, el de 47,000/47,500. De este modo, no tendría que extrañarnos si por estos rumbos se presentara una baja, que creo no va a ser demasiado importante.

Desde luego que estas ideas están sujetas a un montón de cosas, empezando por eventos como los que hemos visto en los últimos días, pero es precisamente por eso que me atrevo a decir que la baja posible, puede ser leve. Me refiero a que un acto terrorista y un intento de golpe de estado, son de sí eventos muy preocupantes y que en una situación de ánimo frágil en los mercados hubieran producido una reacción negativa, cosa que no ha ocurrido. En cualquier caso, una baja “correctiva” es lo normal en estos casos de rompimiento de resistencias tan probadas, como las que vimos en acción entre marzo y junio y yo diría que desde 2014, si nos remontamos a plazos mayores.

Como sea, lo que es importante ahora no es la resistencia, sino el soporte. Para el IPC mencioné que el soporte puede estar alrededor de los 46,300 puntos y para el S&P 500, en la zona de los 2,140/2,120. Sin embargo esto puede variar dependiendo de cuánto se prolonguen las alzas, así que por el momento, no queda más que esperar, para intentar hacer un cálculo de un posible regreso.

Sin dejar de tomar en cuenta a los eventos impredecibles –de la manera en la que me referí en la columna de ayer–, la impresión que tengo es que las cosas se han alineado para soportar un alza, más allá de cuánto dure o de lo que yo me haya aventurado a decir. En primer lugar está la tasa de interés, sobre la que de alguna suerte, hay un consenso de que no subirá pronto, lo que permite pensar que la liquidez no se restringirá demasiado, independientemente del tema del costo de oportunidad, que no deja de ser importante.

Pero en general, lo que implica el consenso sobre la tasa, es que da estabilidad a la expectativa que se pueda formar. Además, no hay que perder de vista que los rendimientos tan bajos que hoy se ven alrededor del mundo, son un incentivo importante para voltear a las opciones de renta variable y otras.

Otro tema que está alrededor de la posible alza sobre la que especulo es el efecto benéfico que puede tener en los resultados corporativos que dicha alza haya sido menor a la esperada desde principios de 2015. El año pasado varias veces discutí que al no subir la tasa, los resultados de las empresas tenían que registrar algún efecto positivo, toda vez que las estimaciones estaban hechas a niveles superiores de tasa, que las que existían al inicio de 2015.

Y resulta que la tasa no subió durante prácticamente todo ese año y cuando lo hizo fue sólo en 25 pb, y por lo que se ve en 2016, la probabilidad que vuelva a subir hoy es de cero, si juzgamos por los futuros de la tasa de fondos federales en el mercado. Esto es independiente de los efectos que sobre la economía en general y el consumo, en particular, tiene una tasa de interés baja. Así, quizá las utilidades  de las empresas no sean tan pobres, como mucho se ha dicho o en todo caso, tal pobreza haya sido asimilada en los precios.

Sé que hace seis meses esto –un alza importante en el año– parecía muy complicado de admitir. Pero hoy ya no lo es tanto, empezando porque ha  trascurrido una buena parte del año y los eventos que en enero parecían catástrofes cercanas, parecen no haberse deteriorado demasiado y algunas, como el petróleo, han seguido el camino que se pensó en algún momento. Ahora hay que decidir cuánto riesgo se puede admitir, cuánta incertidumbre se puede tolerar y transformarlo en una decisión de inversión.

Suerte.

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