¿Cómo valuar lo que no existe?

In Consejería by PAA1 Comment


Los mercados en todo el mundo se sumaron a la idea de tomar más riesgo, bajo el supuesto de que la opción de “quedarse” dentro de la Unión Europea será la que resultará ganadora el próximo jueves, cuando los ciudadanos del Reino Unido voten. Hasta el momento no hay nuevos datos de encuestas que orienten la visión del público y de los mercados. Pero por lo pronto ya hay una decisión tomada por éstos que supongo se moderará en estos días, a menos que haya evidencia que diga que efectivamente, la ganadora será la opción de quedarse.

Como sea que el tema del “Brexit” resulte, es un buen ejemplo de lo que tenemos que enfrentar los que lidiamos con los mercados todos los días: la incertidumbre. Quizá usted esté de acuerdo conmigo, amigo lector, que uno de los temas más importantes en los mercados es el de la valuación, proceso de sí subjetivo y complejo, que en los tiempos recientes se ha vuelto más complejo, entre otras cosas por la aceleración de los procesos de innovación, que se ve favorecida por la velocidad del avance de la tecnología.

Con frecuencia me he preguntado: ¿Cómo valuar algo que ayer no existía? O visto desde el punto de vista del analista técnico: ¿Es sostenible esta trayectoria o la formación resolverá como habitualmente lo hace? Al final es un proceso de valuación. El problema que nos ha presentado el “Brexit” –como lo han hecho otros temas o eventos– es que es una situación inédita y no sabemos cómo evaluarla. La pregunta de ¿Qué ocurriría si gana la opción de “salirse” el próximo jueves? ¿Cómo sería la Unión Europea sin el Reino Unido y viceversa? Y en consecuencia, ¿Cuáles las repercusiones –de todo tipo– alrededor del mundo?

Creo que nadie tiene una repuesta más o menos precisa, por eso al calor de las campañas, cada bando utiliza los argumentos que favorecen su línea, aunque sean vagos o tremendistas. Por eso también, lo que escuchamos o decimos sobre el tema, más allá de lo informativo o las especulaciones que hacemos, son cuestiones generales. Igualmente me parece fuera de lugar y un intento de reduccionismo la pregunta de: ¿Y el “Brexit”, cómo nos afecta?, en espera de una fórmula mágica que reduzca la incertidumbre, que al final es lo que quienes hacen la pregunta están esperando.

Y como la receta de la fórmula mágica no existe, hay que asumir la presencia del riesgo y vivir con ello. Claro que hay condiciones que pueden hacerle o hacerle parecer inmanejable, por lo que “lo racional” indica que lo mejor es hacerse a un lado, esperar la solución y entonces decidir. Pero como dije ayer, siempre hay un espacio para tomar una pequeña dosis adicional de riesgo. Y cada quien decide el tamaño de la dosis.

Pero en la realidad económica, el problema que presentan eventos de la dimensión del “Brexit” es que el aumento de la incertidumbre provoca parálisis en quienes tienen que tomar decisiones de inversión, en procesos económicos de largo plazo. Los que operamos en los mercados financieros, tenemos la ventaja de la liquidez, que nos permite deshacer una inversión más o menos cuando decidimos hacerlo. Uno puede sentirse lastimado porque pierde dinero y porque una pérdida siempre nos pone enfrente la evidencia de nuestros errores, que sin remedio nos disgusta, pero nos deshacemos del problema. El que decide invertir en un proceso de largo plazo de inversión física, con procesos legales y alianzas multifacéticas, no la tiene tan fácil.

Y el asunto es que esas inversiones son las que generan valor agregado y al final, progreso. Suelo decir que esta humanidad progresa porque hay personas que todos los días toman riesgo –con todo lo que ello implica–. Y que ante situaciones inéditas, tienden a retraerse. Dejan de invertir o simplemente retrasan su decisión esperando tener una visión más clara de las reglas con que jugarán en el futuro. Ese es el resultado del aumento de la incertidumbre.

En el caso de que ganara la opción de “salirse” de la Unión Europea, una parte las reglas con las que operaría la economía y por tanto el futuro de las inversiones sería distinta y entonces, todo tendería a retrasarse y por eso el mercado valúa como negativo ese posible escenario: menos inversión, menos crecimiento, menos rendimiento. Esto no es una simple decisión binaria.

Suerte.

Comments

  1. jeanett

    Desafortunadamente éste sexenio ha venido acompañado de “no incentivos”, desconfianza e incertidumbre para quienes generan valor agregado a la economía en México y el progreso como país ha sido, por decirlo de alguna manera, marginal.

    Suerte

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